CRIANZA Y FAMILIA
¿Realmente conocemos a nuestros adolescentes?
En casa, en el colegio, con sus amigos, los vemos todos los días. Pero, ¿los conocemos de verdad?
La serie Adolescencia, disponible en Netflix, nos muestra una historia estremecedora: un niño de 13 años acusado de un crimen atroz. Un niño que tiene una familia absolutamente normal. Siempre pensamos que estas historias pasan en otras familias, pero la realidad es que esto le puede pasar a cualquier familia.
Vivimos con nuestros hijos, pero ¿vivimos en su mundo? Nos tranquiliza ver que están en su cuarto, o que anoche eligieron no salir, que "son caseros", pero, aunque esto a priori pudiera parecer bueno, ¿lo es siempre? ¿Cuándo fue la última vez que tu hijo te contó algo importante para él? Si estuviera pasando por un problema serio, ¿vendría a ti o buscaría respuestas en internet? ¿Sabes que puede hablar contigo sin miedo a ser juzgado? Cuando te enteras de algo que no te gusta, ¿cómo reaccionas? ¿Cómo se siente cuando le preguntas "cómo estás"? ¿Responde con sinceridad o con respuestas cortas para salir del paso? Si no hablara contigo, ¿con quién hablaría? ¿Sabes qué hace en su tiempo libre en internet? ¿Quiénes son sus referentes? ¿Qué tipo de mensajes recibe a diario en redes sociales? Si siente ansiedad, frustración o tristeza, ¿sabe cómo gestionarlo? ¿Lo identifica siquiera? ¿Tiene herramientas emocionales o simplemente lo oculta?
¿Te has planteado que quizás no lo conoces tanto como crees? A veces asumimos que nuestros hijos están bien porque tienen buenas notas, porque tienen amigos, porque no han dado problemas. Pero, ¿y si detrás de esa aparente estabilidad hay inseguridades que no hemos visto? ¿Y si estamos confiando demasiado en que "ellos nos lo dirán" cuando lo necesiten?
Muchos adolescentes no hablan con sus padres porque creen que no los van a entender. No porque no los quieran, sino porque no saben cómo hacerlo. Y cuando no encuentran su sitio en la familia, lo buscan fuera. En amigos, en redes sociales, en foros donde quizás no haya nadie que los ayude a ver el peligro. En foros donde, tal vez, alguien no solo no los ayude a verlo, sino que sea el propio peligro. Ahí es donde los perdemos.
Vivimos. Y pasan los días. Y pueden abrirse abismos y, a veces, cuando empieza la caída, ya no se puede parar. Como pasa en Adolescencia. Y es ficción, o no, pero ¿podemos hacer algo más de lo que hacemos? ¿Alguna vez te has sorprendido mirando hacia otro lado?
Acompañar no es controlar. Es estar presente sin invadir, escuchar sin interrogar, ofrecer sin imponer. Es no asumir que porque no nos cuentan nada, no pasa nada. Es demostrarles que, aunque el mundo a veces sea confuso, en casa siempre habrá un lugar seguro.
Desde Te Cuidas, ya sea en sesiones individuales o familiares, nuestro equipo está aquí para ayudaros a construir puentes, reforzar la comunicación y prevenir situaciones que, en ocasiones, pueden parecer invisibles. Porque estar presente no solo significa estar cerca, sino ser parte de su mundo. Tu familia no está sola. En Te Cuidas podemos ayudarte.